El cachorro de la princesa

El cachorro de la princesa

En un mundo dominado por mujeres, donde ellas gobiernan y tienen todo el poder, dinero e inteligencia, los hombres no son más que objetos de reproducción que son fácilmente desechados luego de cumplir su misión. Incluso un grupo de científicas busca como anular su existencia por eso han estado haciendo infinitos experimentos para que las mujeres puedan crear vida sin necesidad del hombre.

Los hombres tienen deferentes rangos en esta sociedad: los guardianes, quienes se encargan de proteger a la familia real y la aristocracia; le siguen los sirvientes que son elegidos por su belleza y sumisión –todos están castrados-; los obreros son los encargados de hacer las obras y el trabajo pesado que la tecnología no puede hacer; siguen los prostitutos que por su belleza y buen desempeño sexual pertenecen a esa categoría. El más bajo de los rangos es experimentos, aquellos hombres que por intentar sobrevivir aceptan ser los experimentos de las científicas, muchas veces aquellos experimentos dejaban marcas permanentes. Cada hombre usaba un collar que mostraba su rango.

Las mujeres habían creado 3 ciudades, gobernadas por una solo sociedad, Belleza era el más reconocido, Lujuria era donde iban las mujeres a divertirse, y Saber donde podían educarse. Cada ciudad poseía una gobernadora, pero todas respondían a las peticiones y ordenes de la madre de los pueblos. Llevaban un largo periodo -80 años-  siendo gobernadas por su majestad Skype.

Ella tenía claro que pronto debía ceder el cargo a una sucesora y si eso se hubiera dado hace 18 años no hubiera tenido alternativa que darlo a una de las 3 ciudades por solo haber dado a luz a 3 inútiles hombres. Pero, uno de ellos se había vuelto prostituto y embarazo a una mujer en la ciudad de Lujuria, el nacimiento fue bendecido con una niña. Su hijo siguió siendo un prostituto y la mujer fue llevaba al palacio, pero sin ningún goce como realeza. La niña fue llamada Cherry por sus mejillas rojas y fue criada en su totalidad por su abuela.

Cherry demostró ser una promesa de mujer. A sus 18 años superaba a muchas mujeres en belleza y era casi tan sabia como su abuela. Aplicada en las diferentes artes y de gran inteligencia para las ciencias, pero aquella perfección escondía una gran debilidad, sentía una atracción incontrolable hacía los hombres. Por esa razón se había escapado muchas veces de pequeña para ver su padre, del cual solo tenía un vago recuerdo. En una de sus visitas entendió que su padre era un prostituto y que se acostaba con mujeres solo para sobrevivir, pero que él realmente estaba enamorado de su compañero.

Al ver el sexo como algo normal y placentero por las palabras de su padre en varias ocasiones inicio su vida sexual a los 15 años con uno de los prostitutos de una invitada del castillo. Lo recibió con pasión, calor, amor, y soñaba con encontrar el amor en la cama, sin embargo, ningún hombre lograba satisfacerla, todos eran tan sumisos y acostumbrados a dar placer. Ella no tenía que decir nada, todo lo hacían ellos. Los hombres estaban acostumbrados a su papel en la sociedad.

Una tarde llego al castillo una invitación para Cherry y su abuela, había llegado un mercado ambulante con hombres de diferentes tierras y ofrecían un show, junto a bebidas y manjares. Su abuela le ordeno ir, cada invitación debía ser respondida con la asistencia de una de ellas.

Salir del castillo siempre mantenía entretenida a Cherry. Se dirigió al mercado junto a sus 2 guardianes. La propia dueña del mercado la recibió e invito a beber. Compartieron la mesa y mientras la mujer le contaba sus andanzas en las ciudades, Cherry observaba a los diferentes hombres que atendían y caminaban por toda la tienda. Hombres atractivos, maduros, con rasgos y piel diferente; hombres que hacían que su centro se humedeciera y contrajera.

  • Veo que le gustan mis esclavos princesa… – dijo mientras la frotaba la entrepierna al más cercano – puedo darle el que quiera, le aseguro que todos están perfectamente entrenados y son muy sumisos.
  • Creo que aceptare tu oferta – respondía mientras se relamía los labios por el vino.

Siguieron bebido hasta que uno de los esclavos ingreso a la tienda informando que el show estaba por comenzar. El show constaba de 3 actos.

  1. Dos hombres salvajes peleaban hasta matar al otro, su premio… la libertad
  2. Traían una bestia para desmembrar a un esclavo (elegido por la audiencia)
  3. Un hombre era violado por todas las mujeres del público.

El primer espectáculo le helo la sangre, pero lo disfruto con placer, sobre todo cuando uno de ellos clavo su espada en el ojo del otro para abrir su cabeza y dar por terminada la pelea.

El segundo show presentaba a un oso come huesos. La dueña le confeso no haber alimentado a la bestia los últimos días y le dio la oportunidad a Cherry de elegir qué hombre sería su víctima. Vio un pequeño niño con una bandeja en la mano y decidió que aquel sería la víctima, no quería perder tiempo con este entretenimiento.

  • Por favor… -se arrodillo un sirviente- mi hermano no…

Pero Cherry fingió no escuchar la petición y no cambio de decisión. Como era de esperar el niño murió devorado por el oso en pocos minutos, no sin antes ser desmembrado. El hermano gritó cada uno de los minutos hasta que debió ser sacado de la tienda por otros sirvientes.

Cuando por fin iniciaba el último acto, la dueña le advirtió que el hombre que vería había sido experimento de unas científicas realmente locas. Ellas habían intentado crear una raza de hombre nueva y de valor para nosotras, pero aquel hombre había sido solo un error. Era un hombre que costaba dominar, pero tenía talento para ser un prostituto.

Cherry observaba como lo traían y se excito sin razón. El hombre llevaba el rostro parcialmente tapado y su cabello había sido torpemente sujetado, estaba totalmente desnudo y su cuerpo presentaba diferentes cicatrices, y el único ojo que se podía ver era negro como la noche. Tan solo con unos minutos Cherry estaba segura aquel hombre guardaba odio en su corazón.

  • ¿Cómo se llama la criatura? –pregunto Cherry
  • Su código es 23, no tiene nombre.
  • Todo un salvaje…

23 fue amarrado a la mesa boca arriba y se retorcía de dolor –su anfitriona le confesó que le habían dado una droga-, invitaron a las mujeres que deseasen poseer a tan exótico salvaje. Dos de las asistentes subieron al escenario y se despojaron de sus ropas rápidamente.

  • ¡Muévete! –le ordeno una mientras se sentaba de piernas abiertas sobre sus caderas
  • ¡Lame! –le ordeno la otra mientras se colocaba de piernas abiertas sobre su rostro, invitando a lamer su sexo.

Aquel hombre obedeció contra su voluntad, las drogas ya hacían efecto. Primero se vino aullando de placer la mujer del sexo expuesto en su boca, mientras la otra brincaba sin control, mientras le pedía más fuerza, quería devorarlo, tenerlo todo en su interior. 23 comenzaba a alterarse y rompió las cadenas que limitaban sus manos para tomar de las caderas a la mujer y penetrarla con violencia, con dolor. Cherry era testigo de todo y estaba completamente complacida, quería colocarse ahí, pero su abuela le había prohibido ser parte de esos actos públicos. Por un segundo sintió la mirada sobre ella, ambos se miraron un instante, como si aquel hombre leyera su mente, hizo a la mujer que tenía encima acabar mientras le rompía el vestido. La mujer cayó rendida al suelo y los sirvientes cercanos la volvieron a colocar en su sitio.

  • Aún quiere más… su miembro lo dice –susurro Cherry mientras se humedecía cada vez más.
  • Él es casi insaciable, nunca he visto un hombre así, ni siquiera con la droga. Además, es indomable, será difícil venderlo…
  • Lo compro…
  • Pero la realeza no puede tener nin… -un ruido interrumpió a la mujer

El hermano del esclavo devorado por el oso había vuelto a la tienda y tenía una espada entre las manos.

  • ¡Muere estúpida realeza! –señalo a Cherry

El hombre comenzó a correr en su dirección y estaba esquivando a sus guardianes. Las demás mujeres vieron paralizadas la situación. Otro golpe se escuchó y todos voltearon a ver la mesa de 23, se había escapado y estaba entre Cherry y el sujeto de la espada.

  • Debes morir –le susurro mientras lo sujetaba del cuello- no debiste entrar así… por hombres como tú nosotros somos considerados basura.
  • ¡Muere tú también! –le clavo la espada en el corazón

23 presiono con más fuerza el cuello hasta romperlo. Ambos cayeron al piso llenos de sangre.

  • ¡Mierda! –grito la anfitriona- limpien este desastre, llévense los cuerpos y alimenten al oso…
  • Eso no es necesario –Cherry se había acercado al cuerpo de 23- porque tú estás vivo… deja de fingir
  • ¡Oh! La realeza sí que es diferente… -intento sujetarse de la pierna de Cherry
  • ¡No te atrevas! –un guardia le apuntaba con el arma
  • Ahora … – Cherry se agacho para verlo a los ojos- no olvides tu lugar, ese. El piso es tu sitio y yo decido si te levantas, desde ahora y para siempre tú eres mío y hago lo que quieras contigo ¿entendido cachorro?

Cherry no se detuvo a escuchar la respuesta y fue donde la dueña, para cerrar la venta. Esa noche, 23 sería enviado al castillo como nueva posesión de la princesa Cherry y así comenzaría la historia del cachorro salvaje de la princesa.

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