El guardián del Rey

El guardián del Rey

Mi padre me dijo que era yo desde muy temprana edad. Nuestra sociedad está dividida en dos grandes facciones: los guardianes, nacen para proteger a un solo ser toda su vida y el lazo es irrompible, su vida o muerte dependerá de su protegido; los protegidos son seres valiosos ya sea por su intelecto, rango, puesto en el gobierno, ellos nacen bajo una estrella que los guía durante del resto de su vida. Todo protegido al momento de su nacimiento es llevado al adivino para que conozca a su guardián, mientras el guardián conoce a su protegido en la graduación de la academia.

Hoy es mi graduación y ha sido realmente difícil. Ser una mujer guardián resulta más difícil que cualquier otra función. No todos en el mundo son guardianes y protegidos; existen otros cargos como profesores, maestros, gente común, pero ser mujer guardián requiere mucha más energía que cualquier otro. Tengo 17 años y debo conocer hoy a mi protegido, mi padre me acompaña a la sala de encuentros como la norma lo dicta “todo guardián deberá conocer a su protegido en compañía de jefe de casa para asegurar la protección y larga vida del protegido”, nuestra casa es reconocida y vengo de un largo linaje de guardianes, cuando nací creyeron que en mis genes no llevaba lo de ser guardián hasta que vieron el dibujo de mi espalda, un reloj de arena. El típico símbolo de vida de nuestros protegidos.

  • Hija, cuando naciste temí que nuestro linaje de guardianes se perdiera, pero peor fue mi tristeza al saber el destino que te esperaba como guardián. Solo quiero que entiendas que a partir de hoy no podrás vivir más en nuestro hogar, te dedicarás a protegerlo en cuerpo y alma, no debe existir otra cosa frente a tus ojos que su sola existencia. La de tu protegido
  • ¿Podré venir a verlos? –sabía la respuesta, pero no podía evitar hacerla
  • No es lo normal… pero dependerá de él.

Esa respuesta no esperaba, se supone que una vez nos encontramos con nuestro protegido no podemos volver a ver a nuestras familias hasta la muerte del mismo, pero si mi padre había insinuado que él podía autorizarme la visita quería decir que mi padre lo conocía o se había encontrado con él. Algo realmente raro y poco común.

Antes de llegar a la sala de encuentros debíamos recorrer un largo pasadizo, mi sorpresa fue ver guardias de la familia real, ¿acaso uno de mis compañeros había sido elegido como guardián de la familia? La familia real era el rey, un hombre joven de mente abierta y muy estratégico, y su único hijo, un niño de 6 años que ya era tildado el demonio del reino. No podía dejar de mencionar a la reina, una mujer… peculiar.

Frente a la puerta un guardián nos detuvo mientras se abrían las puertas para que el príncipe saliera. La norma decía que nadie podía ver a la familia real a los ojos, y los guardianas debemos agachar la cabeza frente a ellos por eso pude ver como se detenía frente a mí.

  • No eres más que escoria… -escupió en mis botas- que te quede claro.

Había sido el príncipe y me quedaba claro que mi reunión sería con un representante real, todo parecía indicar que yo era su guardián y él ya me odiaba. Sin embargo, algo había faltado… según mi padre, cuando encuentras a tu protegido sientes un olor extraño en el ambiente e incluso puedes sentir como tu cuerpo hierve la primera vez. Mientras entrabamos y mi mente se llenaba de ideas, percibí un olor extraño, un olor a jardín.

  • Hola Mika… – una voz me llamo por mi nombre, una voz que jamás había escuchado

Me detuve detrás de mi padre sin levantar la mirada, él debía presentarme primero.

  • Como hace 16 años le vuelvo a repetir la promesa, Mika es suya desde hoy y hasta el final de sus días, perdone el retraso de su nacimiento…

¿Qué? ¿Retraso de mi nacimiento? ¿A quién le estaba diciendo todo aquello? Levante la mirada y pude ver al rey sentado en el sofá de encuentros, solo al rey.

  • Veo en tu cara la sorpresa e imagino que tu padre cumplió con su promesa de no decir nunca de quien eres guardiana. Y fue lo mejor que pudimos hacer, quien sabe cuántas personas hubieran querido matarte solo para dejarme desprotegido.
  • ¿Cómo? –estaba estupefacta- ¿cómo yo puedo ser su guardiana?
  • ¿Algo extraño no? Lo mismo dijo tu padre cuando me presente en tu casa el día que naciste. Tenía 12 años cuando te vi por primera vez. Desde que tengo memoria he sido cuidado por hombres que no son mis guardianes, pero han cumplido muy bien su papel, sin embargo, el día que te conocí supe que estaba seguro… al igual que en este momento. Mucho gusto Mika, me hiciste esperar 28 años…

¡Dios! Yo era la guardiana de nuestro Rey. El olor se esparció por todo el salón, sentía náuseas y como mi cuerpo comenzaba a arder. Sentí dolor, mucho dolor, mi espalda me ardía.

  • Ha comenzado –escuche decir a mi padre
  • Es mejor hacerlo de una vez… -el rey se levantaba del sofá
  • Rey, vuelvo a ofrecerme como su guardián, tengo más experiencia y llevábamos la misma sangre, se puede hacer el pacto…

El dolor era cada vez peor, termine cayendo de rodillas mientras intentaba sacarme la casaca.

  • No –su voz fue firme- he esperado por ella tantos años y las cartas lo dijeron, solo ella puede ser mi guardián.
  • Se hará su voluntad –mi padre se sentó a mi lado y comenzaba a desvestirme

Me saco la casaca y luego el polo, dejando a la luz mis senos sujetados por una venda para no interrumpir el juramento. El protegido debía derramar un poco de su sangre en la marca del guardián para que el reloj de arena comenzara a moverse y en el lugar de la herida aparecería el arma del guardián.

El rey se cortó la palma de la mano y dejo que la sangre cayera en mi espalda, el dolor iba cediendo, pero ahora quien gritaba era el rey. Los gritos hicieron que los guardianes reales irrumpieran en el salón, pero no hicieron nada al ver que su rey estaba haciendo el pacto, solo observaron. Todos ellos hubieran querido estar en mi lugar.

El reloj comenzó a dejar caer la arena, era poca la que caía, lo que significada un lago periodo de vida para el Rey y por su lado, su mano había comenzado a dibujar mi arma… una hoz con cadena.

  • Sácala –me ordenó mi padre- debes sacarla por primera vez al momento del pacto.
  • Hazlo, eso calmara el dolor –el rey intentaba mostrarse tranquilo a pesar del dolor.

Tome su mano e invoque el arma

Por la vida de mi protegido, yo te invoco

El arma tomo forma en mi mano, era una hoz de plata enorme y la cadena estaba unida a mi muñeca. Y aunque el arma era impresionante todos vieron mi cuello, el collar dorado que tenía iba unido por una cadena a la muñeca del Rey.

  • ¿Qué es esto? –señale el collar mientras intentaba cortarlo con la hoz
  • Es nuestra propia arma –dijo el Rey, quien había vuelto a sentarse- toda la realeza le coloca esto –señalo la cadena unida a mi cuello- a sus guardianes, es la prueba de que ahora eres mía, Mika.

Suya, realmente era suya. Mi padre se fue sin muchas palabras, solo una señal típica en mi familia. Un repique con el pie derecho significa “dale larga vida a tu señor y así aseguraras la tuya”.

El rey y yo nos miramos unos minutos, supongo que ninguno de los dos tenía mucho que decir. Percibí unos pasos aproximarse de forma agitada, casi colérica; me interpuse entre mi protegido y la puerta. Él solo resoplo, quizás ya conocía a la persona que se aproximaba. Las puertas se abrieron de golpe, yo estaba por conocer al dueño de esos pasos.

  • ¡Exijo que me expliques! –grito la mujer delante de mí- ¡Tú sabías que tu guardián era una mujer? ¡No lo niegues!
  • Si no me permites negarlo… -parecía agotado- no entiendo para que me preguntas
  • ¡Eres un estúpido como siempre! ¡No entiendo como pude enamorarme de ti!
  • ¡Eso sí puedo responder…! –usaba un tono burlón- quizás… poder, dinero, ambición, una infinidad de cosas te movieron a enamorarte de mí…

Ella era la reina, existían muchos rumores y al parecer todos eran ciertos.

  • ¿y tú? –ahora me señalaba- déjame decirte que no estás sobre mí. Si yo lo decido, no puedes estar en este salón…
  • Te equivocas querida… -el rey se levantó para ponerse a mi lado- ella es mi guardiana y tú casi mi exesposa… te recuerdo que solo esperamos papeles.

Otro rumor cierto. Nuestros reyes estaban divorciándose.

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