Favores que se pagan – cap. 2

Favores que se pagan – cap. 2

  • Categoría de la entrada:Mi tinta

Mensaje a mejor amiga

¿Puedo quedarme en tu casa?

 

Respuesta

¿Qué pasó? La verdad, es un poco complicado en estos momentos

 

Mensaje a mejor amiga

¡No puedo explicarte! ¡Hazme el favor!

 

Respuesta

¡Imposible! Mi novio ha venido de su viaje, ya sabes…

 

Por primera vez maldijo que su amiga fuera una enferma sexual, pero a la vez estaba alegre de verla bien. Bueno, eso era un rechazo más. Sus padres le habían dicho que la casa estaba siendo remodelada, no tenía otro pariente cercano, su mejor amiga no podía, qué podía hacer.  No tenía suficiente dinero para alquilar otro lugar. El celular volvió a vibrar, no tenía que ver el mensaje estaba segura que era de Araña N U E V A M E N T E.

 

Mensaje de araña

¿Hasta cuándo piensas ignorar mis mensajes? Nadie puede darte asilo, te sugiero reconectar el teléfono, te anda llamando el banco.

 

Su nuca de escarapelo, nuevamente el sudor frío. Él sabía lo que ella intentaba. Luego del segundo mensaje, de aquel día, intentó ignorar todos los demás, pero siguieron llamadas a la casa, cartas por correspondencia, emails, ahora la estaba acechando por teléfono e internet. ¡A la mierda! Se dijo. Le respondería.

 

Mensaje a araña

¿Dónde y cuándo?

 

De araña

¡Excelente! Nos vemos en la cafetería XXXX a las 8 de la noche. Puntual.

 

Necesitaba un café muy cargado para poder soportar los nervios. Y necesitaba respuestas, unas malditas respuestas, y paz… paz era lo que le habían quitado. Pidió el café y espero que se lo trajeran en la mesa más pegada a la puerta, si algo sucedía pensaba salir corriendo.

  • Su café –se lo trajo el chico atractivo de la barra- esto le manda el joven que acaba de salir.

¿Joven? ¿Salir? ¡Araña! ¿Era posible que se fuera sin siquiera saludarla? Pero si recién eran las 8:03 pm. El joven se marchó sin darle importancia y dejo el papel sobre la mesa. Con miedo lo abrió y copio el url en su buscador del celular. Fue redireccionada a una web de subastas de muestras de artes, o bueno… chucherías que llaman arte.

Llamada entrante

Número desconocido

¿Aló? ¡Por qué te fuiste! ¡Me dijiste a las 8! Sí, sí, es una página de subasta. ¿Qué? ¿Quieres que vaya? ¿Y cómo demonios voy a ir? Dice que se necesita reservar para la próxima puja. ¡Ya estoy inscrita? ¡Me dijiste un favor! ¡Me pides que venga! ¿y vienes con estás cosas? ¡Escúch… -un punto rojo ilumino su mano sobre la mesa- Ok, ok, ok… nos vemos

¿Ese punto rojo en su mano era de un francotirador? No quería ni pensar la respuesta. Ahora debía ir a la tienda XXXXX a recoger el vestido y zapatos que ya habían sido comprados a su nombre, luego quedarse en casa y esperar hasta el sábado. El día viernes llego un collar de plata junto a un brazalete con una nota que decía “debes usarlos esa noche”. Ella sabía, perfectamente, que podía ir a denunciarlo con la policía, ¿o no?, pero su instinto de supervivencia le decía que no; y su estúpida existencia la habían hecho decidirse por el misterio y acción que representaba Araña.

 

Sábado por la noche

  • ¡Hola!, vengo a la puja de arte, mi nombre es XXXXX
  • Déjame ver –el tipo alto de seguridad reviso la lista y sonrió- por atrás la entrada

Sin siquiera detenerse a ver los detalles ingreso por la puerta roja de la parte trasera del local.