Huaraz: Momentos de altura

Huaraz: Momentos de altura

 

Ahora les relatare mis pasos por Huaraz, pero primero de debemos tener unas líneas de momento cultural.

Huaraz es una bella ciudad ubicada en la parte central del Callejón de Huaylas. Y hace muchos, hablamos de la época preinca; la cultura Chavín se desarrolló aquí, podemos encontrar rastros de sus cabezas claves y el famoso Lanzón Monolítico. Como saben nuestro país es un nido de cultura y gracias a ellas tenemos tantas zonas arqueológicas. Pero en la actualidad, Huaraz, es un lugar encantador… tiene un frio que se conecta con tus pulmones y dices ¡Mierda, que aire más puro! Al principio te puede chocar el frio –recomiendo el uso de guantes- si eres propenso a los dolores de cabeza un gorro es buena opción.

 

Dormir en el cielo

Me hospede en el Hotel Andino Club Hotel, un hotel de lujo. Tiene esas puertas que se abren con tarjeta y para que la electricidad del lugar funcione debes colocar la tarjeta –ya saben, típico k-drama- sumamente limpio y lo mejor es la vista. ¡VES TODO EL CIELO BLANCO! La expresión “las nubes son algodones de azúcar” al fin la pude comprender. Y maldición, ¡el hotel tiene secadora! Gracias por comprender a la perfección las necesidades básicas de mujeres que como yo… que no solemos llevarla de viaje. ¡Oh! Y la vista; la luz entraba de forma alucinante por las mañanas, no un típico sol molestoso… era, más bien, un sol mágico y lleno de energía.

Si debo mencionar a alguien de ese tan maravilloso hotel es al portero, un hombre mayor lleno de vida, dispuesto a llevar mi maleta y la de mi amiga (3 maletas) -yo en mi humildad solo 2-. Eran terriblemente pesadas. También… mencionaré que asalte su vasija de dulces cada que entraba o salía.

 

Alimentos sagrados

La primera parada que hicimos fue al mercado del lugar, en el segundo piso encontramos los desayunos y menús –que vienen a ser lo mismo- las grandes mesas llamaban mi atención, las compartías con cualquier persona. No es como en Lima, que te sientas solo o con tu familia o amigos, aquí se sientan todos juntos y escuchas las conversaciones de los demás. Las risas son contagiosas, el sentimiento es cálido, y los platos contundentes.

Nos recomendaron sopa de mote para aclimatarnos; yo casi muero ahogada era demasiado para mí y, sobre todo, no soy muy fiel a las carnes rojas. Por eso… 3 sorbitos y suficiente.

Terminamos en California Caffe (frente al centro cultural de Huaraz), una cafetería al estilo americano, lleno de libros y un ambiente concurrido, pero con otro estilo. Tomé un desayuno muy americano… wafles, huevos revueltos, ensalada de fruta, pero de beber pedí café de coca. ¡Qué cosa para más zukulenta!

¡Hora de beber!

Una costumbre que tengo…. “a donde vas, ha de beber”y me ha funcionado muy bien; les pedimos a los del hotel recomendarnos un lugar para beber una buena cerveza artesanal y nos recomendaron 13 Búhos. Para mí el nombre tenía buena pinta así que nos lanzamos a la aventura, luego de unas vueltas, unas cuentas visitas a los cajeros, y ji ji por aquí y ja ja ja más halla, llegamos al lugar. Debes colocarte frente a la catedral y a la mano izquierda se encuentra el Parque Periodistas, luego caminar un poco y antes de llegar al Parque Ginebra encontrarás el bar; metido, pero preciso.

Mientras subíamos al segundo piso, las pinturas bonbardearon mis ojos (eran pajas), un bar rustico nos recibió. Pedimos pizza artesanal, y unas cervezas de la casa. ME HUBIERA ENCANTANDO BEBER MÁS, pero por el miedo a que me choque y termine tirada en algún lugar… me controle muy bien. ¡PERO TOTALMENTE RECOMENDABLE! El ambiente, los precios, la atención, y, sobre todo, el sabor de la cerveza fue lo mejor de esa noche.

Tenía miedo de amanecer con una resaca tan grave que terminaría en el hospital, pero nada que ver… resulta, según me dijeron, que algunas personas tenemos mejor resistencia y no sentimos el alcohol cuando estamos en altura ¡YO SOY UNA DE ESOS SERES! –tarde me di cuenta-. Mientras estábamos embaladas nos cambiamos de lugar a la discoteca VIP. Un sótano muy “nice” con gente a full, trago por todos lados, nos empatamos con unos conocidos y continuamos con cerveza. Un lugar agradable, gente tranqui, buena seguridad, y fiesta hasta tarde.

La gente

Con el frío clima resulta que la gente te parece más caliente, todos te reciben sonriendo, y sientes cierto magnetismo cuando te hablan. Mientras nos dirigíamos de un lado a otro, se escuchaban las risas y las llamadas por teléfono, y escuché un poco de quechua. Resulta que ellos aprenden desde el colegio quechua, junto al inglés. Pero fue una lástima hablar con un señor para escuchar que su hija no iba al colegio semanas y todo por la huelga, que no tenía con quien dejarla y que la pobre andaba aburrida… Todo acto tiene consecuencia, toda huelga la tiene…

Un pueblo sepultado por el frío y el olvido

Yungay era la población sepultada a consecuencia del terremoto y alud del 31 de mayo de 1970. El Huascarán produjo una avalancha tan fuerte que sepulto todo un poblado, ahora puedes encontrar árboles, pero son solo las copas de los que fueron en su momento. El dolor y la tragedia se siente, puedes encontrar pequeños campos santos, restos de una edificación.

¿Por qué la gente no huyo cuando vio el alud? Bueno… el terremoto levanto una nube de polvo e impidió ver lo que venía. El ruido de la avalancha no pudo opacar los gritos de los pobladores que esperaban su muerte. Los que se salvaron habían corrido al cementerio, el lugar más alto, el único lugar seguro. Tres minutos y todo el lodo cubrió la ciudad… 23 000 personas se encontraban debajo. Solo 90 personas pueden contar esta historia.

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