Licor Celestial

Licor Celestial

Se encienden las luces y comienza la descarga de licor, la música rompe el silencio. Una noche cualquiera para esta gran ciudad.

  • ¿Ya está todo listo? –Jack pregunta sin dirigirse a nadie en especial
  • Están terminando de descargar el licor… -responde uno de los nuevos
  • ¡Apuren! Hoy puedo oler la vida… -se muerde los labios

Vuelve a desaparecer. Todos nos miramos y sonreímos con malicia, incluso yo me encuentro excitada y siento que mis dientes penetran mi lengua. Una gran noche, una noche para cenar, para divertirnos, para divertir a la infinidad de mortales.

  • ¡Ann! No te distraigas -me grita uno de los chicos de la barra- todos tenemos hambre, pero debemos abrir el local antes.

Licor Celestial es el nombre del local de Jack, si bien tenemos una increíble cantidad de licor, y traemos bandas que han vendido su alma al diablo para poder tocar como dioses, corren drogas y a veces las prostitutas se colan, este es un lugar de dioses y amos. Todo el que sale de aquí cree que puede poseer el mundo entero, pero la verdad es que nosotros los poseemos a ellos.

Jack fue una calamidad hace cientos de años, ahora es nuestro señor.

La luz de la luna baña la entrada del local y nos incita a abrir las puertas lo más rápido posible. Entran riendo, alegres, inocentes, perdidos, solos, entre amigos. Cada uno de nosotros los espera con ansias en sus puestos. Uno de los más jóvenes empieza su shown en la barra, con piruetas de fuego y escupiéndolo. Otras de las chicas bailan en los tubos y se dejan llevar en la barra; por mi lado, solo les sirvo los tragos y piqueos que me piden. Todos nosotros les servimos para que ellos nos necesiten, deseamos ser indispensables…

Jack nos observa desde su balcón. Puedo ver su sonrisa en la oscuridad. Está feliz, está satisfecho de ver tantos humanos que serán devorados.

  • ¡Ann! –uno de los jóvenes humanos grita mi nombre- ¿Qué banda vendrá hoy?
  • ¿Vienes por las bandas o por mí? –coqueteo más de lo usual, hoy tengo hambre
  • Por ti, por tu sonrisa, por tus hermosos tatuajes –frota mis brazos suavemente.

¡Ahh! Qué sencillo comer esta noche. Podía sentir su calor, su acelerado corazón; podía sentirlo en mis manos… una suculenta presa está por caer en mis manos.

  • ¡Ann! –era la voz de Jack, quien también sujeto mi brazo para que el humano no pudiera rozarme- disculpe joven, pero el contacto no está permitido al menos que pague por un trato especial… -pude ver el brillo de sus ojos maliciosos, ofrecernos como carne era parte de nuestro trabajo.
  • Me encantaría que lo hicieras… -fingí ruborizarme- si él quiere…
  • Por supuesto –saca un fajo de billetes y se los ofrece a Jack- te esperaré en las habitaciones privadas en una hora…
  • Perfecto –le doy un suave beso en su mejilla y sigo con mi trabajo.

Todos los que trabajamos aquí somos no-humanos y, sin embargo, ellos aún no notan nuestra peculiaridad. El ambiente que ha creado Jack es perfecto para que nosotros podamos existir. 15 minutos antes que deba iniciar mi servicio privado, Jack me manda a llamar con los jóvenes; aunque no es la primera vez, su imagen siempre me impacta. Él y todas ellas…

  • ¿Ya estás lista? –me pregunta mientras le acaricia el cabello a la humana que tiene en el regazo- sabes muy bien que no debes devorarlos y no puedes permitir que te toque o te descubrirá…
  • Lo sé… -volteo los ojos justo antes de que bese la mejilla de la humana- descuida

Salgo rápido de la habitación, me queda poco tiempo para ir a mi encuentro, pero no importa que tan rápido camino, a mis oídos llegan los gemidos de placer que suelta la humana.

Él está impaciente, puedo escuchar su acelerado corazón, casi siento como su sangre es bombeada por todo el cuerpo. El calor humano siempre me resulta encantador.

  • ¿debo quitarme la ropa? –me pregunta
  • Aun no… -suelto la única tira que sujeta mi vestido

Mientras maneo suavemente mis caderas, el vestido va cayendo y pongo sus manos en mi cintura. Ya viene, lo sé. Sus manos arden, está caliente. Perfecto

  • Estás muy fría…
  • Quiero que me calientes –le susurró al oído mientras mi lengua toca su oreja

Mi lengua llegó a su cuello. Ya no podía detenerme, mis colmillos penetraron su delicada piel y mis escamas se dejaron ver. Mis ojos se bañaron de dorado y mi vista era mucho mejor en la oscuridad. Carne y sangre, el banquete que tanto necesitaba.

Solo unos minutos debían pasar, no podía excederme o el humano morir. Además, el veneno de mi lengua podía paralizarlo o dejarlo en coma.

  • ¿Qué necesidad tenías de sacarte la ropa? –Jack pregunta justo detrás de mí.
  • El olor de los humanos me sofoca –una mentira- desde siempre lo has sabido, pensé que te había quedado claro.
  • Ya te lo expliqué, no debes beber tanto… -lo miro al humano- mira su palidez, parece muerto.

Tenía razón, su piel comenzaba a parecer papel. Me excedí, pero no moriría. Acode su cuerpo en el sofá mientras Jack me observaba, aun continua desnuda. Estoy segura que mi cuerpo no le impresiona y eso es lo que siempre me decepciona.

  • Puedo ver tus escamas… -dijo mientras frotaba mi muslo- ¿él las vio?
  • Estaba entretenido viendo otras cosas, lo dudo –me muerdo el labio superior por instinto.
  • Ya veo… -me miraba con desprecio- vístete y regresa al trabajo.

El humano descanso una hora más y luego volvió con sus amigos como si nada hubiera pasado, estoy segura que no podía recordar nada y eso era lo mejor. Seguí atendiendo a los demás clientes, pero de rato en rato podía observar como chicas jóvenes subían al balcón de Jack; ninguna bajaba, al parecer se estaba divirtiendo.

  • ¡Ann! –me llama uno de los demonios de la barra- sube este trago a Jack y fíjate por qué no baja las chicas, estamos preocupados… creemos que ya están, quizás… tú sabes…

Comencé a subir lo más rápido que podía, no era posible que estuvieran muertas, Jack siempre tenía cuidado, pero era verdad… ninguna había bajado. Llamo a la puerta del balcón, pero nadie me atiende.

No tuve que entrar para sentir el olor de sangre y sexo que emanaba. Tres chicas estaban muertas y Jack estaba sobre la cuarta, aun media viva, pero no por mucho tiempo. Como cualquier incubus, Jack amaba tener relaciones con las humanas, pero algo en él no estaba bien y era tan violento que muchas veces llegaba a matarlas, su fuerza y energía era algo que no podía soportar ningún humano.

Es tú culpa… tú eres la única culpable

Me decían los ojos de Jack. Estaba enojado, estaba perdido. Solo podía esperar. Tuve que ver como gemía de placer y dolor la humana, como se perdía sin siquiera notarlo. Ya no podía soportarlo y volví a bajar; sin mirar a nadie me fui al almacén y llame a dos tauros, les ordené que fueran al balcón y sacaran los cadáveres lo más rápido y de la forma más sigilosa que se pueda.

  • ¿Por qué las mate? ¡Qué mierda estaba pensando! ¡Alguien responda! –gritaba Jack cuando recobro el sentido

Nadie podía darle una respuesta. Nadie sabía que pasaba por su mente en ese momento. Nadie había visto lo que yo vi en ese momento.

  • ¿Lo sabes no? –me susurro el demonio de la barra- es por ti, él no puede seguir así…
  • No sé de qué me hablas…
  • Habla con él a solas… nosotros ya nos vamos por hoy…

Se fueron uno a uno y el local quedaba en silencio total, el sol estaba saliendo y la luz incomodaba mis ojos. Debía hablar con Jack…

  • Ann… -me llamaba- ¿tú viste todo no? Qué diablos viste… dime
  • Estabas sobre una de ellas… era demasiado para ella, estaba muriendo de placer. Fue repulsivo. Imagino que las demás murieron igual…
  • Mierda… mierda… mierda… -comenzó a caminar en círculos- mierda, mierda.
  • Jack, ¿qué te paso?
  • ¿No te has dado cuenta? –me miraba incrédulo- es imposible, no eres ciega…
  • ¿Acaso es por mí?

Me mostro la peor de sus sonrisas, la más seductora y diabólica, la que me recordaba la clase de demonio que era, él estaba hecho para seducir. No dijo ni una palabra más y se retiró a su cuarto a dormir. Me quedé un momento más y luego también me fui a dormir.

No puedo responder algo así

Me pareció escuchar, pero no intenté averiguar si provenía de Jack. A la noche siguiente, todos volvíamos a ser igual. Pero por alguna razón nadie me dejo tomar una víctima, y la noche siguiente fue igual, se repitió lo mismo 4 noches seguidas; ya no podía seguir sin alimentarme.

  • ¿No has comido últimamente? –me pregunto Jack en el balcón
  • No me permiten, las demás tomas los pedidos y yo no puedo obtener ninguno
  • ¿Deseas alimentarte?
  • Sí –me parecía evidente la respuesta- necesito sangre y carne
  • Bueno…

Jack comenzó a desnudarse, dejo caer su camisa, se arrancó la corra y desabrocho el pantalón, tiró de sus zapatos y se recogió el cabello en una cola alta. Su piel morena me recordaba a las estatuas que estaban en la puerta, los ángeles con los que tanto bromeaban los humanos no se comparaban en nada a la desnudez de Jack.

  • ¿Qué mierda haces? –era evidente que hacía, pero no lo terminaba de captar
  • Dándote de comer y alimentándome, sácate todo rápido, llevo días sin comer…
  • ¿me permitirás creer que tú sientes algo por mí?
  • Tú serás la única culpable de lo que pienses y quieras creer…

Destrocé su cuerpo con mis jarras, le arranqué pequeños trozos de piel con mis colmillos, mi veneno no le hacía efecto y podía morderlo con tranquilidad; mientras él, destrozaba mi cuerpo y quemaba mis entrañas.

Estábamos tan juntos, que estaba por enloquecer…

Ambos nos desmayamos y el mañana no nos pudo importar menos.

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