Entre risas y ocurrencias acabe leyendo esta (triste) historia…

Entre risas y ocurrencias acabe leyendo esta (triste) historia…

¡Ay, Carmela! De Andrés Cloud

 

Dichosos los ojos que vieron a esta niña

¡Ay, Carmela! Es una novela histórica escrita por Andrés Cloud Cortez (1941). Él ha ganado el premio El Cuento de las 2000 Palabras (2004) convocado por la revista Caretas, y antes se hizo acreedor del primer lugar del Concurso de Cuento Francisco Izquierdo Ríos (1987) organizado por la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA); también fue varias veces finalista al Premio Copé de Cuento. La edición que tengo entre mis manos ha visto la luz gracias a la editorial peruana Ediciones Rocinante. En esta novela encontrarán la tristeza bañada en sonrisas, bromas y burlas.

 

Las cartas del destino no siempre deben ser leídas

¡Ay, Carmela! Es la historia de Carmela o Carmelita, como le decía su tía. Una pequeña que comete un error tan típico de su edad y por temor a enfrentar la reprimenda de su tía termina huyendo de casa sin saber que se adentraría en la oscuridad de una nueva vida.

La novela puede tener cierta tristeza oculta porque la vida de la protagonista no es sencilla, no es justa hasta cierto momento, pero ella, con su peculiar humor, nos relata con picardía y descaro ciertos acontecimientos que nos sacaran una sonrisa.

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¡Ay, Carmela! ¿Qué has hecho?

Carmela es una niña que vive en el Convento de las Tres Marías a pesar que ninguna de sus tías se llama María, viven con el tío, que no está segura de cuál de sus tías es esposo porque a las tres les pega como si fueran sus mujeres (deteste a este personaje). Mientras ella va creciendo, va notando ciertas situaciones que le hacen despertar curiosidad: por qué su chancho se pone a llorar mientras toca el violín, por qué no la dejan quedarse en las fiestas de sus tías, qué significa ciertas palabras que le susurran al oído algunos hombres.

Cierto día, ella deberá cumplir con su ritual diario, ese de cambiar las flores de tan lindo florero que su tía ama, pero por cosas del destino que ella no sabe definir ni entender el bendito jarrón se resbala de sus manos para terminar en mil pedazos. Ella, toda temerosa, sale disparada de la casa para no escuchar los gritos de su tía. En su largo camino se topa con quien sería el enviado para decirle su destino, un mono que le entrega un papel como parte de un show callejero. Ella asustada, entre lágrimas y pensamientos, luego de haber leído el bendito papel, se verá sentada en una mesa humilde comiendo chicharrones con un hombre que dará pie a su nuevo camino. Sin ella darse cuenta le ha dado poder al papel del mono. ¿Qué dice ese papel? Su futuro y su final.

 

De costumbres y bellezas

Andrés Cloud no solo nos divierte con el lenguaje que emplea en ¡Ay, Carmela!, también lo hace con las ocurrencias o costumbres que tienen los demás personajes. Leer este libro es revivir algunas palabras que pudimos escuchar de abuelas y tías. Con sus bromas y lenguaje carnavalesco nos saca una sonrisa mientras se burla y describe algún hecho como la convivencia en el prostíbulo. Las nuevas y las viejas no se pueden llevar bien siempre.

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El autor tiene una gran habilidad para adornar esas partes tristes de la novela, esas que debieron hacernos llorar o enojarnos y, en cambio, nos sacaron una sonrisa y fueron un buen momento para reflexionar. En esta novela podemos recordar o conocer costumbres del lugar y la gente. Como las grandes fiestas que se daban con grupos internacionales donde los problemas se pisoteaban a punta de buenos pasos. O, que todo prostíbulo tiene su estrella, esa estrella que no cualquiera puede tocar, pero siempre se intenta. También el racismo de la sociedad porque así seas marginado jamás podrías mezclar tu color. También el hecho que la iglesia tiene ciertos personajes oportunistas. Esta novela por momentos es una crítica a una sociedad y a sus personajes con los que aún debemos luchar.

 

Sentada frente a la computadora

En este punto puedo contarte qué sentí cuando leí ¡Ay, Carmela! De Andrés Cloud. Mientras iba pasando las primeras hojas me preguntaba qué rayos estaba leyendo, la picardía del autor, y esa nota de editor te hacen creer que estás frente a un gran secreto. Carmela es una chica dulce que debió cansarse hace mucho, pero seguía viviendo de pie y con alegría su vida; siendo la reina de la noche, siendo libre y divertida, siendo sensata por momentos, siento una mujer que desde pequeña tuvo que aguantar comentarios inapropiados de viejos rabos verdes, incluso cuando perdió “su inocencia”, cuando fue en búsqueda de ayuda a la Iglesia y acabó peor.

 ¿Fue divertido este libro? Claro que sí, el solo lenguaje de Carmela te hace disfrutar cada hoja.