Un nuevo Rey: Cap17 – El muro del infierno III

Un nuevo Rey: Cap17 – El muro del infierno III

  • Ya veo, por tu cara sé que tampoco encuentras a s tu perro mudo ni al perro de mi hermano –Axa hablaba desde el marco de la habitación.
  • Y por lo que veo tu organizaste todo esto…
  • Me aburrí mientras nadie andaba por aquí
  • Este infierno es tu culpa –Nek quería asesinarlo, tenía sed
  • No, este es el infierno que merece un omega, su sola existencia es injustificable. ¿Lo sabes, no? Jamás podrás salvarlo, esta es su vida, su infierno.
  • No estaría tan seguro…
  • Bueno, sigue buscando a tus perros…

Algo debía encontrar, algo que le dijera dónde se habían escondido. El closet estaba intacto y Az andaba descalzo así no podría sobrevivir al frío, pero la capa no estaba en su sitio. La capa, ¿dónde habían puesto la capa?

Noches antes de su viaje, Az insistió que no podía dormir y salieron al jardín en la madrugada, pero los fuertes vientos hicieron que se arrepintiera de inmediato. Sin nada más que darle, Nek se quitó su capa y cubrió a Az. Ahora la capa no estaba donde la habían dejado.

  • No creo, pero no tengo nada mejor.

Nek recorrió el pequeño tramo y al ver la puerta lo supo de inmediato. Estaba cubierta por los hilos de metal de Zaf, ellos estaban dentro.

  • Zaf, abre –golpeo la puerta levemente- soy yo

Los hilos se soltaron y la puerta se abrió.

  • ¡Mierda! ¡Zaf! ¿qué te ha pasado?

Zaf acababa de caer al suelo y pudo ver como su ropa se había llenado de sangre y sus manos presentaban profundos cortes por los hilos. Debió acabar con muchos de ellos, pensó Nek.

  • Voy a buscar ayudar, espera. –cuando disponía a levantarse, Zaf lo jalo levemente de las ropas y dirigió su mirada a la cama.

Nek se asomó a la cama y pudo reconocerlo por sus cabellos. Az se había tapado con todas las ropas del closet, había hecho un pequeño nido. Un nido con ropa de beta, que absurdo le sonaba. Pero dentro de todo le dio un placer incalculable.

  • Sabes que soy beta, ¿no? –le pregunto al dormido príncipe- aun así, intentar insistir, al parecer tu celo se detuvo, eso me calma un poco. Ahora debo encargarme de este desastre. Todo sería más sencillo si pudiera levantar un mudo a tu alrededor, porque soy consciente que, como soy ahora, jamás podré sacarte de este infierno.